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Juan Carlos Ferreyra

“Estamos ejecutando formas posibles de sociedades interesantes”

Juan Carlos Ferreyra, secretario de Producción, Industria y Medio Ambiente, explica cómo cierto tipo de organización laboral puede generar progreso y calidad educativa en beneficio de la población. Además recuerda el ingreso fortuito hacia su posterior disciplina y la inmediata relación con el ámbito empresarial.

“Siempre estuve apto para seguir cualquier carrera técnica, y me incliné por Química porque la mayor cantidad de compañeros de secundaria iban para ese lado; una cosa ilógica”, repasa entre risas Juan Carlos Ferreyra, secretario de Producción, Industria y Medio Ambiente del municipio Malvinas Argentinas.

Ferreyra tiene 53 años y es Técnico Químico, especialista en el sector industrial. “Me desarrollé como profesional en el área de pintura, empezando por los laboratorios y terminando en el empresariado”, detalla. Y encuentra en su juventud la razón que lo condujo a inclinarse por su ulterior actividad: “Tiene que ver con bucear y buscar en el origen. Mis padres siempre fueron independientes, y a los 26 años, trabajando en una fábrica, debatí conmigo mismo, me pregunté qué quería hacer, y en esas abstracciones encontré la respuesta. Lo decidí por mis propios medios, no fue una cuestión académica”, confiesa.

¿Cuáles son tus inquietudes profesionales?

Me motiva dejar algo, lo hago desde mi compromiso con el trabajo y con el intendente. Soy de acá, no pienso mudarme ni adinerarme, no lo necesito. Tengo mis recursos como para manejarme, por lo tanto es más bien altruista la situación, y le pongo todo el empeño y la energía.

¿Y tu cable a tierra?

Para poder bajar la tensión me abstraigo en algo que no me ocupe tiempo. La televisión es un entretenedor, pero me inclino por escucharla más que a una radio. Y trato de viajar, me permite conocer y encontrarme con otras realidades.

Vecino del distrito desde los 7 años, casado, dos hijos, define a su círculo íntimo como “gente sencilla y muy familiera”, y se encarga puntualmente de valorizarlo: “Gracias a Dios mis padres viven y hacemos de la familia un eje. Tenemos una vida comercial y social en Grand Bourg importante. Mi mujer ha sido la persona que moldeó nuestra pinturería, que acaba de cumplir 28 años y hoy es un negocio digno para todos”, afirma.

¿Qué es lo que más disfrutás de tu cargo?

Encontrarme con un mundo que desconocía. Estoy tomando un curso de fideicomiso (sic), porque puedo ser importante para que un grupo de vecinos asfalte, por ejemplo. Y eso me rejuvenece, me pone en condiciones dinámicas. Soy muy positivo para trabajar, y ante cada desafío pongo mi inteligencia al servicio de las soluciones, aunque hay días de sinsabores. Mi lugar tiene que ver con insertar la industria en la población, y fuera del objetivo la integración es la motivación más grande.

Como un gran organizador…

Sí, tiene esa función. Si me preguntás dónde quisiera estar te diría tres veces por semana hablando con un industrial. Pero la realidad implica que una firma para darle de comer a los animales que están en la granja es tan importante como lo otro. La acción pública te lleva a tener que atender lo urgente, lo menos urgente y lo que se va desarrollando. El día a día es muy dinámico, y tratar de ponerlo en una lista de prioridades es lo ideal.

Mientras habla y sonríe, Juan Carlos Ferreyra proyecta excelencia, imagina condiciones laborales óptimas ancladas en el componente generacional. Declara al respecto: “Rescato la energía de los jóvenes, y si a eso le sumamos preparación y conocimiento estamos ejecutando formas posibles de sociedades interesantes”.

¿Qué desafíos tenés desde la Secretaría?

Sueño con un proyecto tal cual como lo planteó el intendente, de afuera hacia adentro, llevándole a la gente lo que necesita, estando con el vecino permanentemente. Esas cuestiones me surgen como naturales. Y anhelo una sociedad más educada, me interesa dar calidad, por mis hijos y los jóvenes en general. Hay mucha gente valiosa, desconsiderada, detractada, y en la gran mayoría de los casos desperdiciada. Lo sé porque me formé en un barrio.

¿Es tu principal preocupación?

Sí, creo que podemos comunicarnos de muchísimas maneras. Educándonos, escuchándonos, haciendo fiesta de una buena idea, enaltecerla y llevarla adelante. El proceso de transformación es lento y largo, pero si hay capacidad se va a transitar con alegría, con objetivos claros, y el resultado recaerá solamente en el beneficio de la población y las personas. Vale la pena el aprendizaje.