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Sabrina Sienra

ENTREVISTA·06-01-2017

“Priorizamos la transparencia y mostramos lo que hacemos porque no tenemos nada que ocultar”

Sabrina Sienra, subsecretaria de Gobierno y Monitoreo Institucional de Malvinas Argentinas, se refiere al estilo de gestión alcanzado después de los primeros 12 meses de trabajo. Además le adjudica un valor determinante a la familia en su vida y sostiene, entre otras cosas, que “para hacer política hay que ser buena persona”.

“Hago terapia, y también gimnasia. Pero me gusta mucho leer, entrar a una biblioteca es mi distracción”, confiesa Sabrina Sienra, subsecretaria de Gobierno y Monitoreo Institucional del municipio de Malvinas Argentinas. Inmediatamente, agrega: “Estoy leyendo ‘La máscara del mando’, de John Keegan. Me lo recomendó un profesor en su momento, me dijo que ya que estaba incursionando en el mundo de la política me iba a venir bien”.

Sabrina Sienra tiene 30 años, nació en Los Polvorines y vive en Ing. Pablo Nogués. “Vengo de una familia muy humilde. Tengo tres hermanos varones, mi mamá era ama de casa y mi papá carnicero y vendedor ambulante. Fue un pilar fundamental, me enseñó a ser buena persona y a tener empatía, y siempre se preocupó por que tengamos educación”, destaca de manera especial durante gran parte de la entrevista, más precisamente cuando habla de su padre y sus enseñanzas. Amplía: “Es súper peronista y decía que la política es una herramienta de transformación social para mejorarle la calidad de vida al otro”.

¿En algún momento tu función te invade a nivel personal? ¿Te vas a dormir pensando en trabajo, por ejemplo?

Soy muy responsable, me llevo trabajo a mi casa pero no pienso mucho, y trato de no quedarme sólo con lo administrativo. Siempre estoy pensando más allá, en qué podemos mejorar nosotros en cercanía con el vecino. Mi mamá armó una ULG aparte –lo cuenta y sonríe–. Tiene un cuaderno, los vecinos le escriben, pasa mi celular y me llaman. Mi papá siempre me dice que como funcionaria tengo que devolverle a la sociedad con conocimiento lo que pude ser. Tuve la posibilidad de estudiar en una universidad pública y eso hay que valorarlo, no en todos los países se puede hacerlo gratuitamente.

Queda claro que sos muy familiera, ¿cómo hacés puntualmente para convivir con la vorágine de la gestión?

Le enseñé a usar WhatsApp a mi mamá para estar más conectada, tenemos un grupo y aprendió a mandar audios. Y los domingos son sagrados al mediodía, nos juntamos siempre, pase lo que pase. Trato de estar muy conectada, es una condición ‘sine qua non’, sé todo lo que pasa a pesar de que convivo con mi pareja desde hace diez años.

Gracias a una beca obtenida de adolescente, Sabrina asistió a la secundaria del Instituto José Mármol de Pablo Nogués. Recuerda ser “muy buena alumna” y tener “muy buenas notas”. Luego estudió Abogacía en la Universidad de Buenos Aires. “Hice muchos esfuerzos, me recibí con un promedio de casi 9 y diploma de honor. No me lo voy a olvidar nunca, fue un logro y un objetivo en mi vida”, revela poco antes de responder cuáles fueron sus inquietudes principales que la llevaron a inclinarse por la profesión: “Cualquier estudiante de derecho, cuando ingresa a la carrera, tiene una noción de justicia que cuando sale y empieza a litigar es otra. Quería ser abogada para entender qué era eso del valor de la justicia y por qué había diferencias de clases sociales”.

¿Y qué te hace pensar que estás en el lugar indicado? ¿Cuánto hay de tu profesión en tu función?

Específicamente estoy en un área técnica. De la Subsecretaría de Gobierno se desprenden todas las áreas legales del municipio. El ámbito público es distinto al privado. Son dos mundos totalmente diferentes, no tiene nada que ver el uno con el otro. Durante la carrera querés aprender y recibirte, después matricularte y ejercer. Y después empecé a darme cuenta que me gustaba la política. Tenía esa disyuntiva. Mi profesión es algo que elegí para toda la vida y sigo ejerciendo en el ámbito privado, pero también le pongo mucha garra al ámbito público porque también me gusta el derecho administrativo.

Son pasadas las seis de la tarde de un viernes cualquiera y Sabrina logra distenderse sólo por algunos minutos en su oficina, lo hace desde que se enciende el grabador hasta el final de la charla. Va a decir que disfrutó del encuentro, habla de la vida y se refiere a ciertos valores cuando piensa en el intendente Leonardo Nardini: “Es joven y actúa de manera responsable. Para hacer política tenés que ser buena persona, porque así entendés las problemáticas de los demás. Lo aprendí de chica y con el tiempo lo terminé de comprender y de introyectar. Sabés que te puede pasar a vos y a cualquiera. Y una vez que lográs tener esa empatía con el otro es donde podés solucionar”.

¿Qué creés que se hizo bien y qué no tanto?

Muchas cosas se cambiaron, pero obviamente falta mucho. Leo empezó a comprender a la comunidad desde otro lugar. Por eso lo que intentamos hacer desde el área de Promoción Social, por ejemplo, es que la ayuda vaya directo al vecino. Hemos intentado acotar algunos plazos administrativos, siempre dentro de lo que nos marca la Ley Orgánica de los Municipios. Como decía Perón, ‘dentro de la ley todo, fuera de la ley nada’. Por eso hablamos de la transparencia en la administración pública que es algo que nuestro intendente quiere mostrar, y mostramos lo que hacemos porque no tenemos nada que ocultar. Por ejemplo en el caso de violencia de género. Haber creado la Subsecretaría de la Mujer, Niñez y Adolescencia para mí fue fundamental. En materia de seguridad, que es algo que también la gente reclama, se está mejorando mucho en el tema infraestructura. Y cuando participé en la reinauguración de la Plaza Bouchard ver a los vecinos que vivieron toda la vida ahí y escucharlos decir ‘qué linda quedó la plaza’ me pareció muy positivo.

¿Y en cuanto a tu área?

Estoy tratando de rever que hay mucha burocracia. Hay necesidades que son urgentes, tanto en materia de salud como en materia social, un vecino no puede esperar tres meses para que le des un subsidio por una prótesis, estamos intentando mejorar esa situación sin pasar sobre la ley y tratar de que el vecino pueda recibir una respuesta rápida ante una necesidad y un derecho vulnerado urgente.

“Priorizamos la transparencia y mostramos lo que hacemos porque no tenemos nada que ocultar”, dice Sabrina Sienra a modo de balance. Es justamente ahí donde se ubica, en un supuesto de debilidades y fortalezas que resaltan por la efectividad de su coherencia, sobre todo por distinguirse del común de los funcionarios.

¿Qué le decís a un vecino en la calle?

Principalmente que tenga confianza, falta mucho por hacer. Y que nos ayude a mejorar porque entre todos podemos construir el futuro de Malvinas. Hay gente muy buena con muchas ganas, y tiene que ver con volver a recuperar valores y lugares que se perdieron, sociedades de fomento, reuniones de asamblea. Que se pueda expresar porque tenemos muchos más oídos para escuchar, y en base a eso redireccionamos la gestión.