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Daniel Morard

“Creo en la palabra, el buen trato y la honestidad”

A cargo de la recientemente creada Subsecretaría de Educación de Malvinas Argentinas, Daniel Morard explicó cuál es la importancia del diálogo como valor predominante de su personalidad y en el desempeño laboral. Además se refirió a sus principales inquietudes relacionadas con el nivel de formación educativa de los jóvenes en el municipio.

“Empecé trabajando en la docencia en 1993, en un colegio de Los Polvorines. Después fui secretario en la misma institución y finalmente me dediqué a los establecimientos educativos estatales”, detalla Daniel Morard, egresado del INEF (Instituto Nacional de Educación Física) y actualmente subsecretario de Educación del Municipio de Malvinas Argentinas.

Morard tiene 44 años, es vecino del distrito y el deporte forma parte importante de su vida. Juega al fútbol los fines de semana; sus hijos, un varón y una nena, practican handball y vóley, respectivamente, y su esposa comparte su misma profesión. Sin embargo, encuentra en la política una de las herramientas indispensables para alterar positivamente el funcionamiento de una sociedad. Precisamente allí encuadra su futuro inmediato:  “Me veo tratando de ayudar al vecino, siempre dentro de la educación. La única manera de cambiar las cosas es haciendo política, y es difícil salir de esa dinámica porque ves que desde ahí es donde realmente se puede ayudar a la gente”.

¿Cuál es la evaluación que hacés de los primeros días de gestión?

De a poco vamos encontrando el lugar de la subsecretaría en la comunidad, fuimos muy bienvenidos. No somos funcionarios de escritorio, somos docentes que desde hace muy poquito estábamos en el patio y conocemos las necesidades de las escuelas. Recibimos muchos reclamos, y tratamos de darle celeridad a los pedidos, no solamente en la parte de infraestructura. También empezamos a articular con el Consejo Escolar, fundamental porque las escuelas dependen de la Provincia de Buenos Aires a través de los Consejales.

¿Qué valores te definen?

Creo en la palabra, el buen trato y la honestidad. Mis viejos me enseñaron que siempre hay que creer en las personas, que nadie actúa de mala fe. Después te vas dando cuenta cómo es la vida, pero siempre parto de esa premisa. El diálogo es lo que predomina, aunque podamos tener diferentes ideas.

Énfasis en el intercambio de pareceres como modalidad laboral, prioridad al ejercicio de la conversación como método para fortalecer propuestas:  “Tenemos un equipo excelente de profesionales y nos llevamos bárbaro. Discutimos para adentro como en todo lugar de trabajo en donde se quiere llevar adelante una acción específica, pero para afuera somos un bloque inquebrantable, es nuestra consigna”.

¿Qué concepto tenés de la educación en el país?

Creo que el paradigma se cambió a partir de Néstor y Cristina, con una visión más inclusiva e igualitaria. Antes no se tenían en cuenta las individualidades, se trataba a todos por igual, y en un curso de 30 o 40 chicos es importante no hacerlo. El profesor no es el amigo del alumno, pero se puede acercar e interesarse en la persona. Esa es la base de la creación de la subsecretaría, por eso hay que buscar políticas de inserción, y si por alguna razón el chico no está en la escuela que tenga una alternativa, un oficio, a través de los centros de formación profesional. Y así brindarle un abanico de posibilidades para que siga estudiando, eso es lo que le va a dar posibilidad de ascenso social y de relacionarse mejor con la comunidad.

¿Y cuáles son tus metas desde la subsecretaría?

Tenemos muchos desafíos por delante. Queremos tener un gran polo educativo que funcione como un centro municipal de estudios, en donde se pueda albergar desde un jardín de infantes hasta un terciario. Mi sueño es que Malvinas Argentinas se identifique como el municipio de la educación. Estamos trabajando fuertemente para generar un esquema redondo, que los chicos terminen la secundaria, puedan entrar a una carrera terciaria y conectarlos, por ejemplo, con el parque industrial. Estaría bárbaro dedicarnos cien por ciento a trabajar la calidad educativa y los proyectos que beneficien a los chicos. Los docentes están contentos, y estamos tratando de responder a todas las expectativas.

Entusiasmado, Daniel Morard habla y sonríe al mismo tiempo, y sus dichos toman especial relevancia por el nivel del compromiso exhibido: “ Queremos hacer historia, generar un cambio de paradigma y gestionar todo lo que podamos para ayudar a los vecinos. Cuentan con nosotros”.